Descripción

La prueba del factor de crecimiento similar a la insulina, o prueba de sangre del IGF-1, se solicita para ayudar a diagnosticar la causa de las anomalías del crecimiento y para evaluar la función hipofisaria.

El análisis de sangre de IGF-1 también se conoce como SM-C/IGF-1, Somatomedina-C y Factor de Sulfatación. No se requiere ayuno para esta prueba, y los resultados se entregarán dentro de 1-2 días. Para los pacientes sin seguro, esta prueba es una alternativa cómoda y de bajo coste a la visita tradicional a la consulta del médico.

El análisis de sangre de IGF-1 suele solicitarse para pacientes que tienen síntomas que indican una producción insuficiente o excesiva de la hormona del crecimiento humano (HGH) y de IGF-1. Dichos síntomas incluyen gigantismo o crecimiento y desarrollo lento o retrasado en niños, y acromegalia o disminución de la densidad ósea y la fuerza muscular en adultos. La prueba también se utiliza si se sospecha de una hipófisis hipoactiva o para controlar a los pacientes que reciben tratamiento con HGH.

El IGF-1 es una hormona polipeptídica producida en el hígado y los músculos esqueléticos en respuesta a la estimulación de la HGH. El IGF-1, que media las acciones de la HGH y refleja un exceso o una deficiencia, es esencial para el crecimiento y el desarrollo normal de los huesos y los tejidos. A diferencia de la HGH, los niveles de IGF-1 son estables a lo largo del día, lo que lo convierte en un indicador útil de los niveles medios de HGH.

El análisis de sangre de IGF-1 no diagnostica la deficiencia de HGH. Es posible que los pacientes deseen solicitar esta prueba además de la prueba de suero de HGH para obtener más información. Para diagnosticar el hipopituitarismo, el análisis de sangre de IGF-1 puede solicitarse junto con otras pruebas de hormonas hipofisarias, como la prueba de plasma de la hormona adrenocotrópica (ACTH), también conocida como análisis de sangre de cortisol.

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